Inicio Biografías Atahualpa: Historia Resumen, ¿Qué hizo?, ¿Por qué lo mataron?

Atahualpa: Historia Resumen, ¿Qué hizo?, ¿Por qué lo mataron?

Atahualpa fue el último inca, gobernante del Tahuantinsuyo.

Atahualpa

Reinó desde 1532 hasta su captura y ejecución por las fuerzas invasoras españolas.

Biografía

Atahualpa nació en Quito o Cuzco alrededor del año 1500.

Fue el hijo de Huayna Cápac y de Túpac Paclla, princesa de Quito.

Pasó su infancia con su padre en Cuzco.

Cuando Atahualpa tenía trece años se produjo en el norte del imperio una rebelión. Junto con su padre marchó al frente del ejército incaico hacia las provincias. Quedaron en Cuzco cuatro gobernadores, entre ellos Huáscar.

Atahualpa se quedó en Quito con su padre durante más de diez años, ayudándole a sofocar las rebeliones y a conquistar nuevas tierras. Durante este período aprendió las tareas del gobierno y ganó prestigio por el valor que desplegaba en las acciones bélicas.

Pidió a su hermano Huáscar que le nombrara incap rantin (gobernador) de Quito, y este se lo concedió entre 1527 y 1528.

Preocupado por la estrecha relación de Atahualpa con el poderoso ejército norteño, Huáscar le ordenó regresar a Cuzco. Los generales norteños temieron que Huáscar quisiera ejecutarle y le convencieron de que no acudiera.

Atahualpa envió a Huáscar emisarios con obsequios como muestra de buena fe, pero este tomó los obsequios como una afrenta. Torturó a los emisarios y les envió de regreso con regalos infamantes. Atahualpa se enojó ante esta ofensa y marchó hacia Cuzco con las veteranas legiones quiteñas. Huáscar envió a su propio ejército al norte.

Tras una larga campaña, Atahualpa llegó al poder después de derrotar en guerra civil a su hermano Huáscar en 1532.

Guerra

Según la historia, durante la guerra entre ambos hermanos hubo quince batallas.

Huáscar envió al norte un ejército que sorprendió a Atahualpa en Tomebamba y le derrotó. Atahualpa fue capturado y encerrado en un tambo, pero logró fugarse. Posteriormente, el propio Atahualpa difundió la leyenda de que su padre, el Sol, le ayudó a huir convirtiéndole en serpiente, lo que le permitió escaparse por un pequeño agujero. Durante su cautiverio perdió una oreja.

Atahualpa regresó a Quito y reunió un gran ejército. Atacó enseguida Tomebamba, derrotó a sus defensores y arrasó la ciudad y las tierras circundantes de los Cañari. Llegó a Tumbes, desde donde planeó un asalto a la isla Puná en balsas de guerra. Durante la operación naval Atahualpa fue herido en una pierna y regresó a tierra firme.

Avanzando desde Cuzco, el ejército de Huáscar atacó y derrotó a Atahualpa en la batalla de Chillopampa. Los generales de Atahualpa reaccionaron rápidamente. Reunieron a sus tropas dispersas, contraatacaron y vencieron de forma contundente en Mullihambato.

Las fuerzas de Atahualpa siguieron obteniendo victorias. Atahualpa empezó un lento avance hacia Cuzco, y estando en Marcahuamachuco, envió un emisario a consultar al oráculo de la huaca Catequil, que le vaticinó que tendría un mal fin. Furioso por la profecía, fue al santuario, mató al sacerdote y ordenó destruir el templo. Recibió entonces las primeras noticias de la presencia en el imperio de la expedición de Pizarro.

Ante el avance de Atahualpa, Huáscar salió de Cuzco para conducir a sus tropas personalmente. Contaba con las fuerzas aliadas del Contisuyo y Collasuyo. Las últimas batallas de la guerra se libraron en los alrededores de Huanacopampa o Cotabamba, cerca de Cuzco. Huáscar fue derrotado, capturado, y tratado de manera cruel.

Llegada de los Españoles y Captura del Inca

A la llegada de los españoles a Poechos en 1532, el curaca Maizavilca envió mensajeros a Atahualpa para informarle. Atahualpa envió al espía Ciquinchara para que le informara.

Atahualpa se dirigió a Pultumarca, Baños del Inca en Cajamarca de camino a Cuzco para coronarse como nuevo emperador cuando recibió una invitación de Francisco Pizarro para reunirse con él en la Plaza de Armas de Cajamarca.

Pizarro capturó a Atahualpa por medio de un ardid, mientras el plan de Atahualpa para capturar a los españoles fracasó. Los españoles esperaron la llegada de Atahualpa escondidos en los principales edificios de la plaza de Cajamarca. Confiando en la abrumadora superioridad de su ejército Atahualpa no creyó que fuera necesario luchar con armas, pensó que mostrar su poder sería suficiente para que los españoles se rindieran.

El fraile Vicente de Valverde, acompañado por el soldado Hernando de Aldana y un intérprete, se dirigió a Atahualpa. Valverde, con un breviario abierto en la mano, inició una ceremonia de Requerimiento, pidiendo al inca que aceptara el cristianismo como religión verdadera y se sometiera a la autoridad del rey Carlos I de España y del papa Clemente VII. Atahualpa pidió al fraile que le entregara el breviario, lo examinó y lo arrojó al suelo, mostrando desprecio. Luego dijo a Valverde que los españoles debían pagar todo lo que habían robado de su imperio.

Pizarro dio la señal de ataque y sorprendió a los incas. Los caballos causaron pánico a los indígenas, que intentaron huir de la plaza. Los españoles masacraron a unos 2000 nativos.

Un soldado español intentó herir al inca de un cuchillazo, pero Pizarro se interpuso y ordenó que nadie lo hiera. Atahualpa cayó de la litera que lo cargada y fue capturado por el español Andrés Contero y llevado preso.

Estando prisionero en un edificio de Cajamarca, Atahualpa cenaba todas las noches con Francisco Pizarro y conversaba con él a través de un intérprete.

Francisco Pizarro se enteró de que los seguidores de Atahualpa tenían a Huáscar prisionero cerca del Cuzco. Pizarro hizo prometer a Atahualpa que no mataría a su hermano y le pidió que lo hiciera llevar a Cajamarca.

Atahualpa ordenó traer a su hermano Huáscar, pero temeroso de que Huáscar se uniera con los españoles, mandó a ejecutarlo.

Atahualpa ofreció pagar un enorme rescate a cambio de su liberación y Pizarro aceptó su oferta.

Atahualpa se dio cuenta de que los metales preciosos tenían un gran valor para los españoles y les ofreció una gran cantidad de oro y plata: ofreció llenar con piezas de oro la sala donde se hallaba, hasta donde alcanzara su mano alzada; y dos veces la misma sala, con objetos de plata.

Pizarro nunca tuvo en sus planes dejar en libertad al inca. La situación de los españoles era angustiosa, pues temían un ataque indígena. Por entonces llegó a Cajamarca el socio de Pizarro, Diego de Almagro. Al descubrir que no recibiría nada del rescate, Almagro presionó para eliminar al inca y continuar la marcha hacia el sur en búsqueda de nuevas fuentes de riqueza.

Tras recibir el rescate los españoles acusaron a Atahualpa de idolatría, herejía, regicidio, fratricidio, traición, poligamia e incesto.

Le sometieron a juicio, le sentenciaron a muerte, y fue condenado a la hoguera.

Atahualpa, que no entendía de qué lo acusaban, solicitó hablar en privado con Pizarro, pero este se negó.

Atahualpa fue llevado al centro de la plaza de Cajamarca. Rodeado por los soldados españoles y el cura Valverde, le ataron a un tronco clavado en el medio de la plaza y arrimaron leños a sus pies. Un español se acercó con una tea encendida. Atahualpa, al ver que lo iban a quemar, se alarmó, pues según la religión incaica, su cuerpo debía ser embalsamado para lograr su resurrección en el otro mundo, lo cual no sería posible si era consumido por las llamas. Los españoles le ofrecieron como alternativa ser bautizado como cristiano y luego ahorcado en el garrote vil; de esa manera su cuerpo podría ser enterrado. Atahualpa aceptó y allí mismo le bautizaron con el nombre cristiano de Francisco. A continuación le estrangularon.

Muerte

Atahualpa fue asesinado en Cajamarca, el 26 de julio de 1533 por estrangulamiento.

Atahualpa fue enterrado en la iglesia de Cajamarca, pero unos días después su cadáver desapareció. Probablemente sus súbditos se llevaron el cuerpo para momificarlo y enterrarlo.

Se dice que los restos momificados fueron trasladados por Rumiñahui a Ecuador, es específico a sitio ceremonial en Cotopaxi, denominado Malqui Machay, conocida como la última morada de Atahualpa.

Mito

Entre algunos pueblos indígenas del Perú y los huilliches del sur de Chile se cree que Atahualpa retornará un día para gobernarlos con justicia y darles bienestar.

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