El Diario de Ana Frank: Historia Biografica de una Niña Judia en la Guerra

En las primeras páginas Ana nos describe la segregación que empezaron a sufrir los judíos, debiendo identificarse portando estrellas bordadas, asistir a comercios con horarios restringidos, no transitar en las calles después de las ocho de la noche. Era sólo el comienzo. En vista de la desaparición y encarcelamiento de sus allegados, los padres de Ana deciden que es mejor ocultarse en la parte trasera de un edificio de oficinas, el Anexo. Allí cohabitan con los Van Daan, una pareja de esposos que traen consigo a su hijo de 16 años, Peter (A Ana y a su hermana Margot el muchacho les parece un tonto desde el saque). El último en ser invitado es un viejo amigo del padre de Ana, Dusell. Son los antiguos empleados del padre de la autora, Miep, Henk, Elli, Koophuis y Kraler la conexión con el mundo externo, los encargados de traerles provisiones y noticias. El diario lleva cuenta de esos días en el Anexo, de las peripecias por sobrevivir con cada vez menos comida, de la expectativa por noticias esperanzadoras, de la angustia creciente por el exterminio en los campos de concentración y de la amenaza de ser atrapados que todos sufren, pero también nos habla de los livianos momentos de felicidad doméstica y juvenil, como la aparición de una barra de chocolate o el primer beso entre Ana y Peter. El diario se cierra tres días antes de que la policía descubriese el escondite.