La Historia de dos cachorros de coatí y de dos cachorros de hombre es un cuento infantil escrito por Horacio Quiroga en 1918.
Resumen
Un coatí tenía tres hijos y vivían en el monte. Cuando crecieron, su madre los reunió y les dijo que ya eran lo suficientemente grandes para buscarse la comida solos y que debían aprender a hacerlo porque cuando sean adultos, andarán siempre solos, como todos los coatís.
Al mayor de los coatís le que gustaba cazar así que la madre le aconsejó que podía encontrar cascarudos y cucarachas entre los palos podridos; al segundo, que era un gran comedor de frutas le dijo que podía encontrarlas en el naranjal, y al tercero que le gustaba comer huevos de pájaros le indicó que podía ir a los nidos de pájaros, pero nunca debe ir a buscarlos al campo, porque era peligroso.
Además, la madre les recomendó que debían temer de una sola cosa: los perros pues detrás de ellos siempre vienen los hombres con ruidos que matan. Al oír los ruidos deben tirarse de cabeza al suelo, sino los matan con seguridad de un tiro.


Los niños colocaron al coatí en la jaula de un gato montés. Por la noche el coatí vio a su madre y a sus dos hermanos que habían ido a buscarlo. Intentaron rescatarlo, cortando el alambre pero fue inútil, así que decidieron buscar las herramientas del hombre y empezaron el trabajo; no obstante por el ruido el perro se despertó y ladró. Los coatís escaparon al monte, dejando una lima tirada.
Al día siguiente, los niños fueron a ver a su nueva mascota y le llevaron comida, incluso huevos de gallina. La familia del coatí retornó para liberarlo, pero él ya un tanto acostumbrado al cautiverio, al cariño de los niños y a la comida, dijo que ya no quería irse. La familia coatí quedó muy triste pero resignada, prometiendo venir a visitarlo por las noches.
Una noche, los coatís salvajes llamaron al coaticito y vieron que una enorme víbora que estaba enroscada en la entrada de la jaula. El coaticito había sido mordido al entrar y había muerto. Así que decidieron vengarlo, matando a la serpiente después de propinarle una gran paliza.
Los coatís muy tristes, lloraron mucho, pero también estaban preocupados por los hijos del hombre así que para evitarles el gran dolor, decidieron que el segundo de los coatís, que se parecía muchísimo al menor se quedaría en la jaula en vez del difunto.
Como lo hicieron anteriormente, los coatís salvajes venían noche a noche a visitar al coaticito civilizado para comer pedacitos de huevos duros que él les guardaba, mientras ellos le contaban la vida de la selva.
Personajes
• Coatís
Vivían en el monte y comían frutas, raíces y huevos de pájaros. Querían mucho a los hijos del hombre.
• El hombre
El padre de las criaturas, de los cachorros rubios, quería matar al coaticito, pero sus hijos le anhelaban domesticar al animal capturado.
• La madre de los coatís
Quería mucho a sus hijos, debido a que los enseñó a sobrevivir en el bosque y visitaba todas las noches al coaticito domesticado.
• Los hijos del hombre
Niños rubios. Uno de ellos de 5 años y el otro de 6 años. Querían mucho a los coatíes.
Moraleja
Se trata de un cuento que habla de temas como la gratitud, empatía, imprudencia y la desobediencia.
El cuento explica las consecuencias de no escuchar los consejos de los padres, de no hacer caso a ciertas advertencias y sucumbir al fuerte deseo de poseer algo, enfrentándose así a peligros; pero también expone como la rabia se convierte en tristeza y luego puede transformarse en empatía hacia los demás, y que los actos de generosidad pueden ser recompensados con una vida tranquila y cariño.
