El mundo del cine ha dado a luz a muchas figuras que han deslumbrado con su talento, sobre todo en la época dorada de Hollywood. Una de estas grandes estrellas se llama Audrey Hepburn, una actriz y humanitaria británica, también conocida por el nombre artístico de Audrey Kathleen Ruston.

Audrey Hepburn: Icono de la Moda y Actriz de la Época Dorada de Hollywood

Audrey Hepburn nació en Ixelles, Bélgica el 4 de mayo de 1929, y su infancia la vivió entre Bélgica, Inglaterra y los Países Bajos. Comenzó a estudiar ballet desde muy pequeña en Ámsterdam, siendo alumna de Soni Gaskell. En el año 1948 se va a residir a Londres pero sin dejar sus estudios de baile, esta vez con Marie Rambert al mismo tiempo laboraba como corista en las diversas producciones musicales de West End.

Para 1951 Audrey Hepburn ya había participado en muchas películas británicas, pero es en este año que adquiere el estelar de la obra “Gigi” en Broadway. Los éxitos no pararían para Hepburn, ya que dos años más tarde, en 1953 se haría del ansiado premio de la academia al ganar el Óscar a mejor actriz por la película Roman Holiday.

Audrey Hepburn: Icono de la Moda y Actriz de la Época Dorada de Hollywood

Después de recibir dicha distinción su carrera entro en un auge que le valió muchos papeles como Sabrina en 1954, Charade 1963, My Fair Lady 1964 y Wait Until Dark en 1967 entre los más conocidos. A lo largo de su carrera recibió otras nominaciones al Oscar, al Globo de Oro y al BAFTA. También se hizo merecedora de Tony en 1954 por su papel en la obra de Broadway “Ondina”.

La carrera de Hepburn no solo estuvo avocada a las luces y el glamour, pues dedicó mucho de su tiempo a Unicef contribuyendo económicamente con la fundación desde 1954, y llegando a ser distinguida como Embajadora de Buena Voluntad de Unicef; sin embargo también trabajó para algunas comunidades de África que necesitan ayuda humanitaria. Por muchas de estas contribuciones sociales fue premiada con la Medalla Presidencial de la Libertad.

Dejó de existir en suiza el 20 de enero de 1993, dejando un legado de altruismo y talento, no por nada fue la primera actriz en ganar un Óscar, un Globo de Oro y un AFTA por un solo papel en Roman Holiday.