El futsal o futbol de salón se originó en Montevideo, Uruguay, en la década de 1930, gracias a la inventiva de un profesor decidido a complacer a sus inquietos alumnos que morían por jugar ese deporte en que su equipo nacional acababa de coronarse campeón mundial, pero que sólo contaba con una cancha de básquetbol.

Futsal: Futbol de Salon

La energía de los muchachos y el buen criterio de ese maestro, Juan Carlos Ceriani, crearon el juego “versión portable” del deporte rey. Los jugadores de futsal forman dos equipos de cinco jugadores cada uno, en que un portero, un líbero, dos alas y un pívot cumplen funciones específicas. En aquella ocasión los arcos fueron dibujados con tiza, luego se usarían arcos de waterpolo durante un tiempo de juego igual al del baloncesto, 40 minutos, en un campo con medidas tomadas del balonmano. Hoy en día el futsal se juega prácticamente en todo el mundo.

El espectáculo del futsal se basa en la velocidad, una vez sobre el cemento pulido la pelota no se detiene. El juego privilegia la potencia, el fogonazo, las estrategias sucediéndose a la velocidad en que se barajan las páginas de un libro de tácticas. Los futsalistas son futbolistas a velocidad colibrí.

Futsal: Futbol de Salon

El primer organismo internacional que veló por el futsal fue la Confederación Sudamericana de Fútbol de Salón en 1965, año en que se libró el primer campeonato entre las naciones integrantes. El primer mundial de Futsal fue jugado en 1982, en Brasil, organizado por la FIFUSA (Federaçao Internacional de Futbol Sala), instancia heredera de la anterior y que había promovido el deporte desde 1971. En tal certamen, Paraguay, quedó subcampeón pese a contar con el máximo goleador, Ramón Carossini. La copa se quedó en la casa.