¿Que pensarían los padres de Elyse Pahler, en 1996, cuando se enteraron que la música que escuchaban día y noche los asesinos de su hija era de la banda Slayer? Más aún, ¿Qué pensarían cuando supieron que el líder de esa banda, a la que denunciaron legalmente por alentar al homicidio, trabajaba como paramédico en una ambulancia? Por supuesto, la acusación legal no prosperó, y los abogados de la banda basaron su defensa más bien en la libertad de expresión; el episodio, sin embargo, nos indica que una propuesta tan radical como la de Tom Araya, John Heffernan, Kerry King y Dave Lombardo, Slayer (“Asesino, en español) no admite malas interpretaciones.

Slayer: Criticada y Polemica Banda de Thrash Metal

Desde la llegada de Black Sabbath y Led Zeppelin, el metal siempre ha ostentado cierto acercamiento al lado oscuro, a la perversidad, al mal, y entre todas sus vertientes el Thrash Metal es el subgénero que compacta al máximo la dureza, la rabia, el caos de la vida. No hay lugar para el lirismo en sus temas, a no ser en forma de agonía. El miedo es más arrebatador que el amor; la furia, la máxima pasión. No gusta, recluta, dogmatiza, convierte. O por lo menos esa es la idea. Slayer es uno de los llamados “Cuatro Jinetes del Apocalipsis” del Trash Metal, junto a Megadeth, Metallica y Anthrax, y desde sus inicios hasta el presente ha mantenido claro esto.

Slayer: Criticada y Polemica Banda de Thrash Metal

Debutaron con el disco Show No Mercy (Sin mostrar piedad, 1984) y pronto le seguiría Hell Awaits (El infierno espera,1986), con un sonido potente y exasperante, pero bien calibrado, que alcanzaría su clímax con Reign in blood (Reino de Sangre, 1987). Tal es así que confiesan que para su siguiente álbum, South of Heaven (Al sur del Cielo, 1988) solo les quedaba ralentizarse. Terminaron esa década con Seasons in Abyss (Temporadas en el Abismo, 1989), y luego tomarían un descanso hasta que un disco inspirado en criminales nazis y asesinos en serie, el Divine Intervention (Intervención Divina, 1994) los lanzaría con éxito a un nuevo público, el que confirmaron con Undisputed Intervention (Intervención Indiscutible, 1998). Su siguiente disco, God hates all us (Dios nos odia, 2001) fue por coincidencia publicado el mismo día del ataque a las torres gemelas. La nómina de maldiciones finaliza con Christ Illusion (Cristo Ilusión, 2006) y World painted Blood (Un mundo pintado de sangre, 2008). Títulos que ya hablan del material pesado del que hablamos, y que despiertan un vacío que sólo puede ser llenado escuchándolos.