Entre los ritmos más populares y que parecen no desaparecer con el pasar de los años, se encuentra la salsa romántica, género surgido a finales de la década del sesenta en Nueva York, pero recién conseguiría el aplauso masivo en los ochentas. Su estilo se caracteriza esencialmente por melodías suaves y letras que hablan de sueños y alegrías, pero sobre todo de amor, lo que la hace propicia para un baile lento.

En un inicio este género fue dominado por artistas puertorriqueños como Eddie Santiago, José Alberto “El canario” y el desaparecido Frankie Ruiz. Así como Willie Gonzales, maestro de jazz que le dio su toque especial a la salsa romántica. Para finales de la década aparecería Luis Enrique, un nicaragüense, conocido como el Príncipe de la Salsa, que ha relanzado su carrera y sigue vigente hasta la actualidad.

En lo que corresponde al plano musical, se popularizó el uso del sintetizador, para acompañar a los instrumentos melódicos. La mayoría de los temas iniciaban como baladas, formato que a la larga caería en la monotonía y la repetición, pero esto no significa que el género haya decaído, ya que a pesar de los años ha sabido mantenerse en la preferencia del público, siendo un ritmo básico de la movida nocturna.

Más tarde surgirían nombres como Willie Colon y Sergio George, que se encargarían de regresar la música a las raíces del mambo, puesto que por un corto periodo el género estuvo influenciado por rasgos de rap latino. De vuelta a sus orígenes estos artistas desarrollaron un sonido distinto, donde prevalecía una sección de trombón, siempre acompañado por letras poéticas que llegaban directamente al corazón.

La salsa romántica también derivó diversos estilos y formas de baile, los cuales se distinguen por el movimiento de caderas, sensualidad y la calidez de su expresión. Esto sumado a la reciente aparición de grupos de salsa tradicional brinda fuertes esperanzas para afirmar que el género se esta imponiendo con la fuerza del pasado, lo cual asegura que se podrá seguir gozando de la salsa por un largo tiempo más